Biografía del Fundador
BOSQUEJO BIOGRAFICO Y GENEOLOGICO DEL FUNDADOR DE LA ORDEN, DON RODRIGO ALVAREZ.
DATOS BIOGRAFICOS
No se conoce el lugar ni la fecha exacta de su nacimiento pero si se tienen datos documentados fiables de su filiación, de su vida adulta y de su obra para acometer este trabajo con la ecuanimidad y objetividad necesarias.
El Fundador de la orden fue hijo de los Condes de Sarria, tuvo tres hermanos: D. Vermundo, Dª Sancha y Dª Teresa.
De él cuentan las crónicas de la época que tuvo una juventud disipada, llegando a quemar y destruir, en una de sus correrías y diversiones, la iglesia de Santa María de Toral, situada en tierra de Ventosa, en la Diócesis de Lugo[1]. Esto se sabe por un diploma fechado el 20 de febrero de 1171, cuando ya era conde, en el que consta su arrepentimiento y la donación al Obispo de Lugo D. Juan de su propia iglesia de San Salvador de Sarria, en reparación de los daños ocasionados[2].
Refiere Blázquez que D. Rodrigo es citado en el título de donación de Meira a su padre, de 1151.
Años más tarde, tras la muerte de su padre acaecida en enero de 1167, aparece en un documento firmado el 15 de julio de 1167, como Comes Rodericus Alavari in Sarria. También figura en confirmaciones suscritas los años 1168, 1169 y 1170, siendo las fuentes de consulta las ya indicadas respecto al Padre Fita, la obra de López Ferreiro, la Crónica de Yepes y el cajón 225 y 232 del Archivo Histórico[3].
Exceptuando la mención que de él se hace en el título de donación de Meira a su padre, antes de 1167 no se ha encontrado documento alguno en el que aparezca su nombre, por lo que las referencias que a él hacen algunos autores han de ser conceptuadas como meras conjeturas.
Que D. Rodrigo fue el fundador de la Orden de Santa María de Montegaudio no hay duda alguna, pues aparte de la Bula del Papa Alejandro III confirmando la orden, consta en numerosos documentos[4]. De lo que hay duda es en cuanto a la fecha y lugar de fundación, pues hay quienes afirman que lo fue en Tierra Santa y para otros autores lo fue en el reino de León o, incluso, hay quienes dicen que lo fue en el de Aragón. Así por ejemplo, Santos Abril refiere Tierra Santa como lugar de fundación de la orden donde algunos creen que empezó en 1143[5].Miguel de Muñoz San Pedro, Conde de San Miguel, en la el nº 1 de la Revista “Hidalguía”, en un artículo titulado “La desaparecida orden de caballeros de Monfragüe”[6], afirma que D. Rodrigo participó en 1148 en la segunda Cruzada, predicada por S. Bernardo de Claraval y dirigida por el Rey Luis VII de Francia y el Emperador Conrado III de Alemania y que al fracasar la empresa y volver los cruzados a Europa, él quedó en Palestina y ofreció sus servicios a Balduino III del cual obtuvo la concesión de un castillo en un monte próximo a la ciudad en el que fundó la orden de Santa María de Monte Gaudio. No dice Muñoz San Pedro cuales son sus fuentes por lo que sus afirmaciones han de ser puestas en duda. En el mismo sentido se expresa Martín Tardío[7].
Tampoco Andrés Mendo, en su obra “De las Ordenes Militares”, publicada por Juan García Infanzón en Madrid en 1681, dice cuales son sus fuentes, pero a sus afirmaciones ha de dársele el valor de su antigüedad. Así dice Mendo[8]:
Fuera de la ciudad de Gerufalen áy un monte, que fe llama Montegaudio; en el pufieron fu afsíento algunos Cavalleros piadofos, y valientes, à fin de defender la Ciudad poffeida entonces de Catolicos, y focorrerla, fi fueffe inuadida: y de ir à qualquier parte, donde fueffen llamados a pelear en defenfa dc la Fè Católica. Confirmó efte inftituto Alexandro III, el año mil ciento y ochenta, debaxo de la Regla de San Bafilio. El manto era blanco la Cruz de la hechura de la de los Templarios, aunque no del mifmo color, y no he podido hallar de que color fueffe. Hazían votos de pobreza, caftidad, y obediencia. Vinieron à Efpaña à ayudar en las guerras contra los Moros, y el Rey Don Alónfo IX. y otros Principes los acogieron, y enriquecieron. Llamaulos los Caualleros de Monfrac, porque hizieron en efte lugar fu primer afsiento.
Más ambigua, sobre todo en cuanto a fechas, es la afirmación que realiza la profesora Torres al afirmar, en referencia a D. Rodrigo, que llevado de un singular fervor religioso, este magnate abandonó sus estados para profesar en la Orden del Temple, aunque pronto desechó tal idea y optó por el hábito de Santiago al tiempo que su esposa ingresaba en el Císter, siendo seguida en tal decisión por el propio caballero que, sin ningún consentimiento previo, comenzó a utilizar la cruz blanca y roja por mitades[9],.
Sabemos que en 1169 D. Rodrigo Alvarez acompañó al rey leonés D. Fernando II en su campaña de Badajoz, al que también acompañó D. Pedro Fernández con quien le unía antigua y gran amistad, que en este viaje fundó la nueva Congregación de Cáceres[10] a la que D. Rodrigo hizo donación de la villa o territorio de Ferrara cerca de Lugo que le pertenecía. También está documentado, aunque escasamente, que D. Pedro Fernández había viajado en la década anterior a Roma y Jerusalén, viaje en el que necesariamente tuvo que coincidir con D. Fernando Pérez de Traba, abuelo de D. Rodrigo, que en 1153 peregrinó por segunda vez a Jerusalén[11]. Luego, ¿Por qué no pensar que hicieron el viaje juntos y que una vez en Jerusalén juntos visitaron a nuestro D. Rodrigo? Si a esto unimos el gran fervor religioso de la familia de Sarria, cuyo patriarca D. Rodrigo Velaz también había peregrinado en dos ocasiones a Tierra Santa, y el interés en profesar en la Orden de los Militis de Cristo o del Temple, que había manifestado D. Rodrigo[12], estarían bien fundamentadas las afirmaciones de los autores que defienden su participación en la segunda Cruzada y su presencia durante algunos años en Tierra Santa.
Siguiendo este hilo narrativo, podemos suponer que D. Rodrigo y D. Pedro pasaron juntos o, al menos en contacto permanente, los años que ambos coincidieron en Tierra Santa (como sucede con dos paisanos que se encuentran en tierra extraña) y que ambos se reafirmaron en su deseo de consagrar su vida a Dios y a la defensa de la fe cristiana. No hay hechos concluyentes ni documentos escritos que prueben estas afirmaciones, pero la historia muchas veces se construye a base de conjeturas y deducciones más o menos fundadas. Es por ello que afirmamos que no es aventurada la tesis de los autores hasta ahora citados, que defienden que la idea de formar una milicia dedicada a la defensa de la fe se desarrolló en ambos durante su estancia en Palestina y que, incluso, es probable que el germen de lo que luego serían las órdenes de Montegaudio/Monfragüe/Alfambra y Cáceres/La Espada/Santiago viniera ya con ambos fundadores a su regreso a España.
Alfonso Naharro, al parecer con base en fuentes musulmanas del Anónimo de Madrid y Copenhague, dice que los caballeros de Montegaudio se empiezan a llamar de Monfrac en 1169 y los pone en Monfrague Fernando Rodríguez de Castro, poniendo de entrada convento en Trujillo y siendo el fermento de la Orden local Turigilia, mucho más cerca del Temple que de Santiago, sin embargo su maestre el conde de Sarriá se hace caballero de Santiago y por ello le conceden en 1171 a esta nueva orden, bendecida por el Rey y el arzobispo gallego, la fortaleza de Monfragüe siendo los de Montegaudio quienes la custodien, tomando hasta su fragoso nombre[13].
Sea como fuere, lo cierto es que D. Rodrigo está al lado de D. Pedro Fernández en Cáceres, en 1169 cuando se decide la fundación de la Congregación de Cáceres, en la que ingresa junto a su mujer Dª María Ponce de Minerva[14] con la que estaba casado, sin que se conozca la fecha de la boda.
En 1171 las huestes del rey Fernando conquistaron el castillo de Monfrag y el rey hizo donación del mismo a la orden santiaguesa siendo nombrado D. Rodrigo comendador del mismo[15]. Al efecto Velo y Nieto dice: Fernando II al mismo tiempo les da [a los santiaguistas] Cáceres y Monfragüe, esta última "...quid est in ripa Tagi in frontera sarracenorum..." (La concesión es teóricamente a Santiago pero quienes tienen la fortaleza son los de Montegaudio, tal vez porque su maestre es caballero de la Espada, por fraternidad[16].
En septiembre de 1172 el rey portugués Alfonso Enriquez hace entrega a la orden de Santiago del castillo de Abrantes en Portugal, con la condición de que fuese comendador de los mismos D. Rodrigo, hijo de su hermana Dª Sancha[17]. Es por esta razón que D. Rodrigo está considerado como el fundador de la orden de Santiago en Portugal.
En su encomienda de Monfragüe, D. Rodrigo barrunta la separación de la orden de Santiago y, junto con sus hombres, revivir aquella otra dedicada a Santa María que, con reglas más estrictas, había ideado en las lejanas tierras de Jerusalén. Así que tras larga reflexión y con la aquiescencia de su esposa y de sus compañeros, expone su decisión a D. Fernando y al legado papal siendo bien acogido por ambos.
En la orden jacobea permanecieron ambos esposos hasta que, con dispensa papal, la abandonaron para ingresar en la orden de San Benito o del Cister, quedando, según Blazquez[18], la nueva orden adscrita al Monasterio cisterciense de Moreruela[19], con la aquiescencia del Maestre del Cister, pero con la oposición del capítulo de la orden, segun nos dice Forey[20]. La fecha exacta de esta autorización papal[21] no se conoce, pero tuvo que ser anterior al 24 de diciembre de 1173 ya que en esta fecha se dicta un bula por Alejandro III en la que se tiene por creada la nueva orden afiliada al Cister y se autoriza a D. Rodrigo para recibir en ella a Bravanzones y Vascos que estaban en entredicho y excomulgados.
Según nos dice Sanchez-Pagín, solo tres años más tarde, en 1176, aparece Dª María como abadesa del convento de Carrizo de la Rivera (León).
Son muchos los autores que sitúan a D. Rodrigo, ya como maestre de la orden de Monfragüe en Zaragoza el 18 de enero de 1174 para asistir a la boda del rey D. Alfonso con Dª Sancha de Castilla y León, bien fuere formando parte del séquito de ésta, como familiar que de ella era, bien acompañando al Cardenal Jacinto[22].
En julio de 1174 recibió la orden la primera donación real en Aragón consistente en Fuentes de Alfambra[23] situada en la misma frontera, con la condición de que fuera defendida de los moros. Esta donación fue pronto seguida de otras del obispo de Zaragoza y del mismo Rey Alfonso. Al año siguiente, D. Rodrigo decide el traslado de la sede maestral de León a Aragón, pero permaneciendo un núcleo importante de caballeros asentados en León y Castilla. D. Rodrigo eligió para sede de la orden, seguramente por su mágnífica situación geoestratégica, el recién recibido castillo de Alfambra, por lo que, siguiendo la costumbre de la época, empieza a recibir en Aragón la denominación de orden de Alfambra.
Entre 1175 y 1180 D. Rodrigo peregrina a Jerusalén, dejando en Alfambra, a cargo de la orden, a su fiel amigo D. Rodrigo González. La presencia del Maestre en Tierra Santa en estos años está perfectamente documentada, diciéndonos Forey [24] que entre 1176 y 1177 la orden recibió de Reginald de Chatillon tierras en el Este (donación confimada posteriormente por Balduino IV). Sibilla, hermana de Balduino, entregó a finales del mismo año torres, tierras y rentas a la orden en Ascallon. Al año siguiente la orden recibió otras donaciones del prior de la orden del Santo Sepulcro. En uno de los terrenos donados a la orden, empezó inmediatamente D. Rodrigo la construcción de una Iglesia dedicada a Santa María y la sede central de la orden que empieza a recibir el nombre del lugar: Santa María de Mount Joie o Mons Gaudii en latín.
En 1180 D. Rodrigo emprende el regreso a España deteniéndose en Roma a fin de entrevistarse con el cardenal Jacinto y con el papa Alejandro III, que el 23 de noviembre de dicho año promulga una bula en la que confirma la orden, que por primera vez recibe la denominación de Mons Gaudii (Monte Gaudio)[25]. En esta bula, el papa Alejandro confirma la protección papal de la orden y le concede diversos privilegios tales como la dependencia exclusiva de su autoridad, la imposibilidad de decretar excomunión de sus miembros por una autoridad diferente de la papal, la exención de impuestos, la posibilidad de celebrar oficios religiosos en épocas prohibidas. La bula recoge además una relación no exhaustiva de los bienes de la orden. En noviembre, antes de abandonar Italia, D. Rodrigo recibe del Marqués de Monferrato la donación del puente de Amallone en Lombardía.
En 1182 D. Rodrigo se encuentra en España recibiendo la donación del señorío de la villa de Orrios cerca de Alfambra, por parte del rey de Aragón, Villaviudas en tierras de Castilla por parte del rey Alfonso VIII, así como otras donaciones de parte de la familia López de Haro.
Desde esta fecha hasta su muerte (que Forey fija en 1187 y Blázquez en 1189) hay poca referencia documental sobre los últimos años de la vida del insigne maestre de Montegaudio, sabiéndose que en 1186 no debía encontrarse en España pues hay documentado en este año un intento de su lugarteniente Peter de Cellis de disolución de la orden y de su unión a la del Temple, que fue abortado por D. Rodrigo González y otros freires leales.
Forey explica esta ausencia en base a una hipotética enfermedad, sin embargo Sánchez Pagín, conjetura una más que posible explicación, cual es la muerte del Maestre en Tierra Santa hacia 1188 a donde habría acudido con las tropas del rey normando Guillermo II de Sicilia que había acudido en ayuda de Conrado el hijo y sucesor del Marqués de Monferrato que resistía en Tiro.
Blázquez, más documentado (y por tanto creíble) que Forey, dice que la nueva institución llega á su apogeo bajo la dirección del Conde D. Rodrigo, á quien se hacen las concesiones, hasta 1l88; pero desde 1189, sin duda por haber fallecido, hace la confirmación ó la recibe el Lugarteniente y Comendador mayor don Rodrigo González.
Como las casualidades son poco creíbles en asuntos de historia, y es seguro que D. Rodrigo murió entre 1187 y 1189, es probable que D. Rodrigo, ante las noticias alarmantes que llegaban de Tierra Santa, se hubiera desplazado a la sede de la orden en Monte Gaudio (Palestina) Na fin de estar al lado de sus hermanos en tan peligrosos momentos y allí le cogiera la batalla de los Cuernos de Hattin y posterior toma de Jerusalén y, ya fuera en la batalla ya en el asedio a la ciudad, encontrara la muerte[26].
Lo único que es cierto es que D. Rodrigo murió y que en 1189 su cuerpo fue enterrado en el Castillo de Alfambra, tal como reza en un documento referido por Blázquez en la obra citada:
Alfambra donde yace el corpo del Conde D. Rodrigo…
DATOS GENEALOGICOS
PADRE.
D. Rodrigo Alvarez nació en el seno de una familia gallega de rancio abolengo[27], pues era hijo legítimo de D. Alvaro Rodríguez, Conde de Sarria y Dª Sancha Fernández de Traba. La filiación del padre del fundador, D. Alvaro, nos consta por declaraciones de vecinos en documentos indubitados[28] y por aparecer en 1151 en la Corte del Emperador Alonso VII, como miembro del séquito del Infante D. Fernando[29], al que acompañó en su campaña por Andalucía, por lo que fue recompensado con la villa de Meira, entonces despoblada, en la que los monjes de Claraval habían fundado un monasterio en 1142. Según dice Blázquez, en el documento de donación se menciona a su hijo D. Rodrigo[30] Por parte de padre pertenecía a la familia de los Vela, rancio linaje castellano procedente de Álava, cuyo origen se remonta al s. IX con el primer conde de Álava, Vela Jiménez (c. 870 - d. 883). Sin embargo, posteriormente fueron desplazados de Álava por Fernán González (931), lo que les llevó a asentarse en León en 1016, donde se distinguieron por su apoyo a los soberanos leoneses, especialmente Alfonso V, en su política anticastellana.
Por parte de padre, D. Rodrigo, como veremos, estaba emparentado con todas las familias reinantes en la península Ibérica y alguna de allende los Pírineos. D. Alvaro Rodriguez[31] era hijo de D. Rodrigo Vela (o Velaz) y de Dª Urraca (Lorenza?) Alvarez, hija de Alvaro Fañez y de Dª Mayor Pérez, hija a su vez del Conde Pedro Ansurez. D. Álvaro es mencionado por primera vez en un documento de 29 de enero 1129 en el Tumbo de Lorenzana, el cartulario del monasterio de Lourenzá. En 1147 participó con las huestes del Emperador en la conquista de Almería[32] de donde trajo su dirección[33]. Dice así unos versos de anónimo poema:
Alvarus ecce venit, Roderici filius alti.Intulit hic iaetum, tenuitque Toletum.Et pater in naio laudatur, natu et in ipso.
Más tarde, en 1151 acompañó al Emperador en la campaña de Al-Andalus, siendo recompensado el 27 de agosto del mismo año con la villa de Meira en Galicia. Si bien tras la muerte de su padre, ocurrida en 1144, aparecen los hijos de Gutierrez Vermundez como tenentes de Sarria, Monterroso y Montenegro, lo cierto es que a partir de 1161 aparece por primera vez en los documentos como Conde y tenente[34] de Ribadeo (1146), Suarón (1153), Montenegro (1155), Sarria (1164-66), y Limia (1165) de dichos territorios, tenencia que ya no abandonará hasta su muerte ocurrida en 1167.
Patrocinó el monasterio cisterciense de Meira y en 1164 de acuerdo con Pedro, obispo de Mondoñedo, recibió las iglesias de Piñeira de Galicia, Vigo, y Villasella, que pertenecía a la diócesis, a cambio de algunas propiedades.
Del matrimonio de D. Alvaro y Dº Sancha, nacieron, además de D. Rodrigo, que era el primogénito, tres hijos: D. Vermundo, Dª Sancha y Dª Teresa.
MADRE.
Madre de D. Rodrigo fue Dª Sancha Fernández de Traba y León, Infanta de Portugal. La filiación de Dª Sancha, si bien ha sido puesta en entredicho por numerosos autores, hoy, tras los estudios del Padre Sánchez-Pagín y de la Profesora Torres, está fuera de toda duda. La madre de D. Rodrigo era hija ilegítima de D. Fernando Pérez de Traba[35], Conde de Trastamara y de Dª Teresa de León, la cual, a su vez, era hija de Alfonso VI de Castilla y León y de Ximena Muñoz y viuda de D. Raimundo de Borgoña, Conde de Portugal. A la muerte de D. Raimundo y durante la minoría de edad de su hijo Alfonso Heriques, Dª Teresa gobernó Portugal con el título de Reina. Esta es la razón por la que Dª Sancha era y figura en varios documentos[36] como infanta, título reservado en los reinos ibéricos a los hijos de reyes y de príncipes reinantes. Por parte de padre, Dª Sancha pertenecía a la casa de los Traba, una familia noble del Reino de Galicia que tuvo gran poder económico y político en todo el norte de España y Portugal durante los siglos XI y XII, contándose entre sus descendientes numerosos monarcas de otros países europeos.
El primer miembro bien documentado del linaje de Traba fue Froila Bermúdez o Vermúdez o Veremúndez. Adquiere renombre alrededor del año 1060, cuando ya interviene en litigios judiciales del Monasterio de San Martín de Jubia. El primer Conde de Traba, así mencionado en un documento del 28 de marzo de 1098, fue Pedro Fróilaz (hijo de Froila Bermúdez), quien fue antes Conde de Ferreira. Hermana de doble vínculo de Dª Sancha, fue Dª Teresa Fernández de Traba casada con D. Nuño Pérez de Lara, Alférez y Regente de Castilla durante la minoría de edad de Alfonso VIII, padres de Dª Teresa Nuñez de Lara que llegó a ser reina de León por su matrimonio con Fernando II. Tras la muerte de su marido, ocurrida el 2 de enero de 1167, Dª Sancha le sustituyó en todas las tenencias, seguramente debido a la alta alcurnia de ésta, pues el hecho no era normal en la época. Así consta en un documento de donación suscrito por Dª Sancha en 1170, en el que se dice:
Comitissa Sancia, tenens comitatum de Sarria et Montenigro, defuncto viro suo comité Alvaro[37].
Parece que Dª Sancha contrajo segunda nupcias en 1170 con D. Pedro Alfonso de Asturias, que moriría al poco tiempo. Dª. Sancha murió en 1178.
ABUELOS
Abuelo paterno de D. Rodrigo fue D. Rodrigo Vela (o Velaz) que si bien es designado por muchos autores como I Conde de Sarria, lo cierto es que era hijo de D. Vela Ovéquiz, Conde de Lemos, Sarria y Montenegro[38] y de Dª Urraca Alvarez, hija del capitán D. Alvaro Fáñez y de Dª Mayor Pérez, hija del conde D. Pedro Ansúrez. No se sabe en que fecha D. Rodrigo Vela sucedió a su padre en el título de Conde de Sarria, pero en 1112 aparece confirmando[39] un título de donación de la reina Dª Urraca a D. Froilaz de Traba y su esposa, con el título de Senior[40] de Sarria, población de la que era Tenente y en 1113 aparece ya con el título de Conde según consta en la Historia Compostellana[41], por lo que es de suponer que D. Vela Obéquiz ya había muerto. Por la época en que Hugo de Payns reclutaba miembros para su recién constituida Orden del Temple, (1120), D. Rodrigo Vela peregrinó a Tierra Santa donde seguramente entró en contacto con los templarios, siendo de suponer que quedara prendado con la idea de la nueva orden y que transmitiera tal entusiasmo a sus nietos. Al efecto dice el Padre Sanchez-Pagín que ese viaje maravilloso, narrado por el abuelo al niño Rodrigo en una de esas hilas de invierno, pudo influir en la imaginación de nuestro conde[42]. Era tal el abolengo y la importancia de la familia[43], que en la glosa de su muerte, recogida en la Crónica del Emperador Alfonso VII [44], acaecida en 1144, aparece como “… Rodericus Vela, comes Galliciae.
Su abuela paterna, Dª Urraca, era hija del noble leonés-castellano Álvar Fáñez (LeónCastilla† hacia 1047, Segovia1114) que fue uno de los principales capitanes del rey Alfonso VI de León, Castilla y Galicia, tanto en la conquista de reinos taifa de la península ibérica como en la repoblación de los territorios así ganados a los musulmanes. Su nombre fue popularizado por las muchas menciones que de él se hace, como amigo, principal lugarteniente y primo hermano en el Cantar del Mio Cid[45] del Cid Campeador. Según Sandoval, Álvar Fáñez combatió inicialmente junto al Cid contra el rey García de Galicia y luego contra el rey Alfonso de León. Cuando el rey Sancho fue asesinado en Zamora, su hermano Alfonso que estaba exiliado en Toledo, tomó el trono Castilla. A partir de ese momento hay abundante documentación que vincula a Álvar Fáñez con el nuevo rey de León y Castilla Galicia, Alfonso VI de quien fue capitán, y a cuyo servicio combatió infatigablemente a los moros almorávides entre quienes, según las crónicas Kitab al-Iktifá era muy temido. Álvar Fáñez desposó a Mayor Pérez, hija del Conde de Saldaña y Carrión, Pedro Ansúrez, fundador de Valladolid, con quien tuvo, además de Dª Urraca, al menos dos hijos, todos con numerosa descendencia:
Abuelo materno de D. Rodrigo fue D. Fernando Pérez de Traba, hijo de D. Pedro Froilaz de Traba, de la estirpe entonces más poderosa del Reino de Galicia, la Casa de Traba. Participó en la revuelta galaico-portuguesa contra Urraca de León y Castilla liderada por su padre, en 1116, en alianza con Teresa de Portugal de la que fue amante tras la separación de su esposa y con quien tuvo dos hijas. Realizó una intensa labor en Galicia de apoyo a los monasterios cistercienses, pudiéndosele atribuír la fundación del monasterio de Sobrado dos Monxes. Disputó su liderazgo sobre Galicia con Diego Gelmírez, el influyente arzobispo de Santiago de Compostela con quién mantuvo un tenso entendimiento. Muerto probablemente en 1161, recibió sepultura en el monasterio de Sobrado dos Monxes. Su nieta doña Sancha (hija del conde Nuño de Lara y de su hija Teresa Fernández) se casó con Fernando II. Sus descendientes mantuvieron su protagonismo en la corte de León. Su hermana, Estefanía Pérez de Traba, contraería matrimonio con Gutierre Ruíz de Castro de la familia que no tardaría en tomar el relevo de los Traba en su dominio de Galicia. De la vida de este personaje hay que destacar un hecho de singular importancia, y es que (al igual que el abuelo paterno unos años antes) en 1126 peregrinó a Jerusalén acompañado de su hermano Vermudo[46]. Vuelto de Tierra Santa, en 1128 hace donación, conjuntamente con Dª Teresa, del Castillo de Soure y sus términos a la recién constituida orden del Temple a Deo et militibus Templi Salomonis[47]. Según un documento datado en 1153 volvió el conde por segunda vez a los Santos Lugares acompañado de su hermano Vermudo, tal y como recoge un diploma del monasterio de Sobrado, en el que el propio caballero recuerda que «...ego comes Fernando secundo Ihemsolimam perrexi...»[48].
Abuela materna de D. Rodrigo fue Dª Teresa de León, Teresa de León nacida en 1080 en el Monasterio de Montederramo (Galicia). Hija ilegítima del rey Alfonso VI de León y Castilla con Jimena Muñoz, fue dada en casamiento en el año 1093, con Enrique de Borgoña. Hacia 1095 el rey concedió al matrimonio el Condado de Portugal. De Enrique tuvo varios hijos, pero sólo Alfonso Enriques (futuro Rey de Portugal) sobrevivió a la infancia. Después de la muerte de Enrique en 1112, Teresa gobernó el condado tras la minoría de su hijo (con el título de reina). Atacada por las fuerzas de su media-hermana, la reina Dª Urraca de León y Castilla, Dª Teresa consiguió negociar el Tratado de Lanhoso, por el cual consiguió salvar su gobierno del Condado Portucalense. Su alianza y conexión con el gallego Fernando Pérez, conde de Traba, puso contra ella los nobles portucalenses y a su propio hijo. En breve madre y hijo entraron en guerra abierta, siendo las fuerzas de Teresa derrotadas en la batalla de San Mamede en 1128. Obligada de ese modo a dejar la gobernación, algunos autores defienden que fue detenida por el propio hijo en el Castillo de Lanhoso, otros que se exilió en un convento de Póvoa de Lanhoso, donde falleció en 1130. Modernamente, sin embargo, se argumenta que, después de la batalla y ya en fuga, ella y el conde Fernando Pérez fueron aprisionados e inmediatamente expulsados de Portugal. La condesa sobrevivió al desastre, falleciendo en Galicia a finales de 1130. Sus restos mortales fueron trasladados a la Catedral de Braga, donde aún hoy reposan junto a la tumba de su primer marido, el conde Enrique de Borgoña.
[5] SANTOS ABRIL, “Alfambra en la historia”, Ed. Guajart Saitya Prakrash, Guajarat, India, 2006, pag. 64.
[7] JUAN JESUS MARIN TARDIO. Magán (Toledo). Depósito legal TO-1649-2001.
[8] ANDRES MENDO “De la órdenes militares”, Imprenta Infanzón, ;Madrid 1681, pag. 10.
[15] VELO Y NIETO, Ibidem, pp. 349-370. CALLEJO SERRANO, C.: "La belleza y el nombre de Montfragüe". Actas de los VIII Coloquios Históricos de Extremadura, Trujillo, 1978.
[16] NAHARRO I RIERA “Sexta Clave”
[19] Valle del Esla, actual provincia de Zamora.
[21] BLAZQUEZ en la op. Cit. y otros autores resaltan el papel del legado papal, Cardenal Jacinto, a la sazón de visita en España, en la rápida concesión de la autorización.
[22] BLAZQUEZ, op. Cit. pag 144.
[23] BLAZQUEZ. Op. Cit pag. 245.
[24] FOREY, op.cit pag. 253.
[26] Sanchez Pagín defiende también que D. Rodrigo fue muerto en Tierra Santa, tan solo que él dice que acudió allí tras la batalla de Hattin como consecuencia de una encíclica de Gregorio VIII llamando a la reconquista de los lugares sagrados.
[30] BLAZQUEZ. Op. Cit.
[33] Barton en la obra citada dice que aunque se pueda poner en duda su participación en la conquista de Almería lo que es indudable es que estaba en la toma de Andujar el 17 de julio ya que figura como confirmador de un título real de esta fecha.
[34] Tenente era el título del representante real en un determinado territorio. No tenía carácter hereditario.
[35] Separado de su legítima mujer, según nos dice el padre pagín.
[39] Actuando de testigo.
[40] Señor: título de procedencia francesa que significaba señor.
[42] SANCHEZ-PAGIN op. Cit.
[43] MARGARITA C. TORRES en la obra citada, dice que era de la familia de los Bermúdez, una de la tres más importantes de Galicia, junto con los Traba y los Lara.
[44] M. PÉREZ, Crónica del Emperador AlfoNso Vil, en El reino de León en la Alia Edad Media. IV. La monarquía (1109-1230). León, 1993, pp. 77-213. p. 124.
[45] SANDOVAL, PRUDENCIO DE; Historia de los reyes de Castilla y de León: Doña Urraca, hija de Don Alonso Sexto y Don Alonso Séptimo, Emperador de Las Españas, 2 vol.; Benito Cano; Madrid (España), 1792
[48] Tumbo del monasterio de Sobrado de los monjes, II, doc. 19.
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